Entrevista a Jose M.Visigodo – Renacimiento Gótico y Folkvanger kindred (Alfrothul Andalucia)

Entrevista a Jose M.Visigodo – Renacimiento Gótico y Folkvanger kindred (Alfrothul Andalucia)

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Saludos Jose. Ya sabemos que eres Licenciado en Historia, y un apasionado de la historia europea y la mitología. Tienes un proyecto llamado Renacimiento Gótico, en el cual escribes sobre diversos temas. Explícanos un poco acerca de Renacimiento Gótico y sus objetivos.

Creo que Europa en general y España en particular viven un momento de profunda crisis a todos los niveles. Solemos percibir la crisis económica o la inestabilidad política, pero lo cierto es que la crisis es mucho más profunda, es una crisis de valores, una crisis espiritual y una crisis de identidad. Los europeos y especialmente los españoles hemos perdido nuestros referentes culturales en muchos aspectos y nos vemos arrastrados por el intento de crear una cultura global única, lo cual acaba destruyendo la identidad de todos los pueblos, no sólo del nuestro. Cuando uno pierde sus raíces es fácil que se deje arrastrar por la corriente, por eso considero que hay que volver a los orígenes y saber quiénes somos y de dónde venimos para poder mirar al futuro. Elegí el nombre de Renacimiento Gótico porque los godos son el pueblo que forjó el embrión de la actual España. España es un país muy diverso, pero la Hispania Gothorum es el origen de todos nosotros y es urgente recuperar nuestra identidad y nuestra cultura.

Vemos como las élites y los medios controlados manipulan la Historia, supongo que esto es un problema para la gente no académica que a veces no sabe dónde buscar información. ¿Qué les recomiendas?

Sin duda la Historia y las Ciencias Sociales en general son especialmente manipuladas por el Estado y por los poderes que lo sustentan. Del mismo modo que se estudian las Ciencias Naturales para intervenir en la Naturaleza y “dominarla” en la medida de lo posible, el objetivo que tienen las élites políticas en las Ciencias Sociales no es otro que dominar a la sociedad. La verdad histórica importa poco, sólo construir un relato que encaje con su visión del mundo. La mayoría de la gente sólo conoce la Historia que ha estudiado en el instituto y aquí nos encontramos varios problemas, el primero, en el caso de España, es que la ley educativa cambia continuamente y depende del gobierno de turno y de sus intereses. A esto hay que sumarle que cada Comunidad Autónoma intenta a su vez construir un relato histórico propio, que a veces choca con el que quiere el Estado central. Quien controla la educación, quien controla la Historia oficial, controla la manera de pensar de la gente y puede adoctrinar a los niños desde pequeños. Esto es algo que sabían bien en la Revolución Francesa, cuando nace la escuela pública, pero también lo conocía la Iglesia Católica, que era quien educaba antes de eso… y lo saben bien los marxistas desde la Escuela de Frankfurt, quien controla la educación, controla la sociedad. En la mayoría de los casos, saber algo de Historia depende de haber tenido un buen profesor en el momento adecuado. Yo le recomiendo a la gente, sobre todo a la gente joven, que dude de todo, que tenga un espíritu crítico ante el relato que les dicen y que lo cuestionen siempre. Aunque su profesor tenga buena intención, es posible que él mismo esté equivocado sobre la verdad histórica. Que lean de todo y a ser posible que vayan a las fuentes primarias. Recomiendo proyectos muy buenos que están surgiendo por Internet, como Céltica Hispana, The Valkyrie’s Vigil o Historia 2.0, que son muy serios. La Historia nunca está cerrada ni es como las Matemáticas, todo ha de estar siempre en continua revisión. Cuando la Historia oficial se convierte en algo incuestionable, deja de ser Historia y pasa a ser un dogma.

¿Qué crees que podemos aportar para que se preserve la historia y la identidad europea sin intoxicaciones?

Debemos tener en cuenta que ningún relato historiográfico es inocente. Esto se ve muy claro en la Historia más reciente, en la Guerra Fría, la II Guerra Mundial o la Guerra Civil Española, periodos en los que la ideología del autor juega un papel fundamental a la hora de explicar el proceso histórico, pero también se da en todas las épocas. Las invasiones germánicas, el comienzo del capitalismo, la aparición del Estado, el nacimiento de la agricultura, la colonización de América… da igual el periodo histórico que pensemos, por remoto que sea, que siempre habrá un sesgo ideológico por parte del investigador que hay que tener en cuenta. Todos tenemos un marco teórico a la hora de analizar la Historia, no existe la Historia “objetiva” ni mucho menos neutral. Debemos tener eso siempre en cuenta a la hora de estudiarla y contrastar siempre posturas diferentes, pues de lo contrario corremos el riesgo de ver sólo una parte de la realidad. Las fuentes escritas siempre tienen ese sesgo, por eso es bueno contrastarlas siempre con la evidencia arqueológica y comparar unas fuentes con otras. Por ejemplo, si acudimos a las fuentes cristianas o musulmanas para estudiar las religiones nativas europeas, siempre se nos presentará una imagen negativa de ellas, del mismo modo que si sólo usamos las fuentes griegas y romanas para estudiar a los celtas o los germanos, la imagen que tendremos de ellos es de que eran unos bárbaros salvajes. No podemos quedarnos solo con eso y debemos contrastarlo. Es algo similar a lo que ocurre con la prensa hoy en día, un periódico progresista y un periódico conservador, ante la misma noticia, nos darán una visión muy diferente.

¿Crees que hay poco apoyo desde las instituciones para dar a conocer nuestra herencia visigoda?

Las instituciones públicas siempre construyen un relato histórico a la medida de aquellas ideas del presente que quieren proyectar hacia el pasado, por eso hay épocas que se ponen “de moda” en determinadas circunstancias según el gobernante de ese momento. Por ejemplo, cuando el PSOE gana las elecciones en los 80, Felipe González se presentaba como el gran reformador del Estado y se potenciaban mucho los estudios sobre Carlos III y el reformismo borbónico, en parte para legitimar a la monarquía, recientemente restaurada, y en parte para presentar al propio gobierno como heredero de aquellas políticas reformistas ilustradas del siglo XVIII. Durante la dictadura de Franco se potencia enormemente la Historia Moderna frente a otras épocas, pues el régimen trata de conectarse afectivamente con el Imperio Español. Durante la Transición se potenció mucho la Historia de al-Ándalus, sobre todo en Andalucía, presentando ese periodo como un modelo idílico de convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos. Esto es una falsedad histórica, pero convenía políticamente crear ese relato en aquellos años, cuando había una gran tensión todavía entre “las dos Españas” de la Guerra Civil. Por otro lado, en cada localidad se potencia aquella parte de su historia que de alguna manera “vende” más de cara al turismo. Por ejemplo en Granada se potencia muchísimo la época nazarí y musulmana en general, obviando casi totalmente el pasado godo, romano e ibérico de la ciudad. En todo esto hay intereses creados, naturalmente. Que se estudien determinadas épocas y no otras está sujeto a veleidades políticas y a la presión de un departamento u otro dentro de las universidades públicas. La época visigoda fue potenciada durante el Franquismo, pero sólo aquello que le interesó al régimen: el Estado católico, la conversión de Recaredo, el III Concilio de Toledo, la unidad territorial con Leovigildo… aquello que encajaba bien con el nacionalcatolicismo oficial. Obviamente de la pervivencia del paganismo o de la teoría del tiranicidio que Isidoro de Sevilla desarrolla no se hablaba nada. Al final se usó a los godos como referencia mítica, pero no se profundizó en este periodo histórico más allá de aprenderse la inútil lista de los reyes godos. Con la Transición, en lugar de “limpiar” la Historia de los Godos de las falsedades o tergiversaciones del Franquismo, directamente se eliminó y se potenciaron otras épocas, igualmente manipuladas, como es el caso de la idea “multicultural” de al-Ándalus, que le venía mucho mejor al Gobierno para proyectar sobre el pasado su ideología. A día de hoy, salvo algunas localidades con un fuerte pasado visigodo, son las asociaciones culturales las que más están haciendo por rescatar esa parte fundamental de nuestra historia. Lo mismo que se aplica al tema visigodo puede decirse de los suevos, los celtíberos… y no digamos ya de las culturas prehistóricas de la Península Ibérica.

Eres seguidor Ásatrú, hemos visto tu video “odinistas no vikingos” y algunos artículos tuyos sobre Ásatrú. Explícanos tu visión sobre el Ásatrú.

Considero el Ásatrú como una religión nativa europea. Podemos decir que existe una espiritualidad común europea desde la Prehistoria más remota, que tiene diferentes expresiones según la zona y la época. En este sentido es comparable al sintoísmo japonés, las religiones nativas africanas, las creencias de los indios de Norteamérica, de los aborígenes australianos… cada pueblo tiene unas raíces diferentes, una cultura diferente y una espiritualidad que le es propia, dentro de su cosmovisión del mundo. La Globalización y la tendencia al pensamiento único quiere acabar con todo esto y hoy en día vivimos en un mundo muy materialista y en el que la Ciencia se ha convertido en una pseudo-religión, pero ese “cientismo” de algunos tiene más que ver con una superstición que con la Ciencia, se usa como legitimador, por ejemplo se habla de socialismo científico y cosas similares. A diferencia de otros pueblos, que han mantenido su herencia espiritual de manera ininterrumpida, los europeos sufrimos el fuerte impacto del monoteísmo abrahámico y de 1.600 años de persecución y destrucción de nuestra cultura y nuestra espiritualidad. Un saber milenario que se perdió casi por completo y que, con el Renacimiento italiano en el siglo XVI, pero sobre todo con el Romanticismo del siglo XIX, se ha ido lentamente recuperando. El Ásatrú es una de esas expresiones de la espiritualidad europea, concretamente la de los pueblos germánicos. La Era Vikinga es el último periodo de esplendor del Ásatrú y en los países nórdicos es donde mejor se ha conservado en folclore, dado que la cristianización fue menor que en el sur. Las Eddas, las sagas… la mayoría de las fuentes, son nórdicas, pero lo cierto es que Ásatrú es la espiritualidad nativa germánica y los pueblos germanos se expandieron por toda Europa. Los jutos, anglos, sajones, francos, burgundios, visigodos, ostrogodos, suevos, lombardos… se establecen en las viejas provincias romanas de Occidente y las convierten en reinos germánicos. Todas las modernas naciones de Europa Occidental tienen ese origen germánico sobre un sustrato celta romanizado. Por eso creo que hay que huir de los estereotipos “vikingos”, pues el culto a Nerthus en Europa Central durante el Neolítico, a Bodan en la Gallaecia del siglo VI o a Tiwaz en la zona del Danubio cuando los godos estaban allí establecidos, no son menos importantes que el culto a Thor en la Islandia del siglo XI, por ejemplo.

Háblanos de las expresiones nativas europeas, ¿crees que acabarán resurgiendo y siendo la solución espiritual que falta en Europa?

Como digo existe una herencia común europea que se configura en la Edad del Bronce y de la que parten numerosas expresiones. Debemos tener en cuenta que cuando hoy hablamos de griegos, romanos, celtas, germanos, eslavos, iberos… estamos hablando de diferentes expresiones culturales que en ocasiones no están muy claras. Catalogamos como “celta” o como “germana” a una tribu en función de lo que los historiadores griegos y romanos decían o de la lengua que hablaban, pero en ocasiones tribus que creíamos célticas resultaban ser germánicas o viceversa, o bien no sabemos dónde situarlas porque la cultura material es prácticamente idéntica. Lo mismo ocurre en nuestra Península Ibérica cuando hablamos de celtas e iberos. Religiosamente hablando, la diferencia muchas veces es mínima, tan sólo cambian los nombres de los dioses o ciertos mitos, pero la cosmovisión, los valores, las leyendas… son esencialmente similares. En Europa del este las religiones nativas están experimentando un fuerte resurgir, asociadas al nacionalismo étnico, algo similar ocurre en Grecia. Posiblemente esto vaya cada vez a más, será un proceso lento pero yo creo que imparable. Se trata en ocasiones de culturas pequeñas y que se sienten amenazadas, por lo que el arraigo a sus viejos dioses es un símbolo de identidad. En Europa Occidental, en cambio, nuestra identidad en los últimos siglos se ha basado en ideologías salvíficas como el liberalismo y el marxismo. A día de hoy el cristianismo está en franco retroceso y la Iglesia Católica, aunque sigue siendo un poder fáctico importante, ya no tiene la influencia de antes. En cambio, con la llegada de la inmigración masiva, el islam tiene una fuerza tremenda. Los inmigrantes son gente que tiene unas condiciones de vida difíciles y por eso tienen un mayor arraigo a su fe, que mayoritariamente es musulmana. En cambio los europeos nos hemos vuelto materialistas y hedonistas, el cristianismo ha dado paso a una especie de “Estadolatría”, un culto al Estado que sustituye a Dios. Somos totalmente dependientes del Estado, hemos dejado en sus manos la educación, la sanidad, la defensa, la seguridad… en la creencia supersticiosa de que el Estado nos protege, cuando lo cierto es que el Estado sólo se protege a sí mismo. Hemos establecido una suerte de Estado paternalista, hemos sustituido el concepto tradicional de la Ley consuetudinaria, por simples mandatos legislativos, reglamentos… que regulan prácticamente todos los aspectos de la vida, con una legión de burócratas y políticos diciéndonos qué está bien y qué está mal. Hemos sustituido el concepto tradicional de la Justicia por la “justicia social”, tremendamente arbitraria y que consagra las mayores injusticias. Todo esto bajo la dictadura de lo políticamente correcto y el adoctrinamiento constante en los valores estatistas. Hemos sucumbido a la arrogancia de pensar que un Estado omnipotente puede controlarlo todo y esto es insostenible. Tarde o temprano habrá un colapso del Estado en Europa Occidental y volveremos al tribalismo. Cuando eso se produzca, sólo el arraigo a la tradición y una fuerte espiritualidad basada en los valores europeos podrá evitar que nuestra cultura milenaria desaparezca. Cuando se produzca el colapso, que creo que es inevitable, la gente abandonará el consumismo, el materialismo… y volverá a ser más espiritual. Sin duda las Iglesias cristianas se verán fortalecidas, pero también las religiones nativas y creo que incluso en mayor medida.

Vemos que cada vez se intenta más desde los poderes a reducir y acabar con las religiones nativas. ¿Qué puede hacer la religión Ásatrú en defensa de la identidad europea contra la globalización que las élites pretenden?

El discurso de la Globalización, del “internacionalismo” o de ser “ciudadanos del mundo”, es tremendamente perverso pero está muy bien ideado. Es muy persuasivo, ya que siempre se nos presenta como algo positivo. En este sentido, tiene mucha similitud con el universalismo religioso, de hecho podríamos decir que el universalismo religioso fue el primer intento de Globalización que se produjo en Europa. Esto resultó un tremendo fracaso ya que aunque se impuso el cristianismo, cada pueblo adaptó el cristianismo a su esencia y se habla de un “cristianismo celta” en Irlanda, del “cristianismo gótico”… la religión nativa europea adoptó el barniz cristiano pero mantuvo muchas cosas, podríamos decir que el catolicismo es un 90% europeo y un 10% semítico. Con la Reforma protestante se dio un paso más tratando de ir a la “pureza” del cristianismo, es decir, a sus orígenes en el Próximo Oriente, eliminando los elementos “paganos” europeos. El discurso de nuestro tiempo, el mundialismo… no es más que la continuación de ese universalismo monoteísta, sólo que más refinado y adaptado a los tiempos. Igual que en su día se tachaba a los europeos que eran fieles a sus dioses de “rústicos”, “salvajes” o “recalcitrantes” frente a “lo moderno”, que era el cristianismo… hoy lo moderno es ser ciudadano del mundo, multicultural… y se tacha de “rancio” defender la cultura propia o incluso se acusa de “fascista” o “nazi” a una persona por defender su identidad. Llamar “fascista” o “nazi” a alguien no tiene nada que con las ideas de estos movimientos del siglo XX, sino que es un equivalente moderno a llamarlo “hereje” en la Edad Media. En este sentido el Ásatrú y las religiones nativas europeas pueden jugar un papel fundamental como barrera de contención al mundialismo y el universalismo. Para ello debemos esforzarnos en construir una visión folkish sana, alejada de posiciones de odio y entender que la Globalización nos afecta por igual a todos los pueblos de la Tierra, que cualquier pueblo que luche por su identidad, sean los inuit, los sioux, los tibetanos… o quien sea, está en nuestra misma trinchera frente al enemigo común. El Ásatrú y los valores europeos de libertad también son un freno contra el populismo y contra cualquier tipo de totalitarismo, de un signo o de otro, que suelen aparecer en los momentos de crisis. El propio cristianismo fue en su día un movimiento populista que no se explica sin la tremenda degeneración política, económica, moral… y de todos los órdenes del Imperio Romano. El siglo XX ya nos ha dejado una buena muestra del peligro que el totalitarismo tiene, pero en el siglo XXI el totalitarismo es mucho más sutil que antes.

La mitología ¿qué grado de importancia tiene como referente espiritual?

Los mitos nos transmiten nuestra herencia ancestral desde épocas remotas. Son la plasmación de la visión del mundo que tenían nuestros antepasados, reflejan sus valores y su forma de ver la vida y nos legan su sabiduría. Con la mitología explicamos los ciclos naturales, el cosmos… pero también nos otorgan valiosas lecciones a la hora de cómo comportarnos en nuestra vida. Los dioses y los héroes son, entre otras cosas, referentes, arquetipos, que sin duda constituyen un referente. Este tipo de referentes están en la Historia con los reyes, guerreros o grandes figuras que tomamos como ejemplo y también en nuestra sociedad presente. La gente toma a los líderes políticos, a los profesores, a los intelectuales de su sociedad, como un modelo a seguir. El gran problema de la España de nuestro tiempo es la enorme mediocridad de nuestras élites. Se podría decir que carecemos de una aristocracia que nos sirva de ejemplo y los referentes han sido sustituidos por el “nuevo rico”, el tertuliano de los programas de cotilleo o el futbolista famoso que es más conocido por sus declaraciones polémicas o por sus anuncios de ropa que por su habilidad como deportista. El resultado, inevitablemente, es una decadencia social en todos los aspectos, porque se han perdido los referentes. Si contrastamos esto con la imagen que nos dan nuestros dioses, con el heroísmo de las sagas e historias míticas, con su elevado sentido de la existencia que trasciende al mero materialismo… es evidente que la influencia sobre la sociedad es muy distinta. Un pueblo que tenga buenos referentes, será un pueblo elevado, mientras que un pueblo con referentes malos, será inevitablemente mediocre. Poner en valor nuestra mitología y nuestra cultura tradicional no sólo es necesario para preservar nuestra identidad, nuestra esencia… sino que también es un instrumento para transformar nuestro mundo presente y hacerlo para mejor.

¿Ásatrú es una religión activa y moderna o es una religión estancada en el pasado?

Sin duda es una religión viva y que mira al futuro. Las religiones evolucionan a lo largo del tiempo, si uno estudia la espiritualidad europea ve que esta evolución se ha producido durante miles de años, es algo vivo y como tal, sigue evolucionando y cambiando a medida que el pueblo europeo lo hace. La gente que toma Ásatrú sólo reducido a una época del pasado concreta, realmente dudo que tenga un sentimiento religioso real. Más bien parece que hacen recreación histórica. Además incurren en muchas incoherencias, pues se dicen “tradicionalistas” para unas cosas, pero no respetan la tradición en muchas otras. Generalmente es gente obsesionada con la Era Vikinga pero ¿por qué es más válido lo que se hacía en la Escandinavia de la Era Vikinga que lo que se hacía en la Germania del siglo I o lo que se hacía en la Edad del Bronce? Definitivamente las aportaciones hechas durante el siglo XIX y el siglo XX son tan válidas como las hechas durante la Edad Media, siempre y cuando se hagan con cabeza, claro está. El eclecticismo de la New Age y el inmovilismo son dos caras de la misma moneda. Debemos mirar al pasado como un referente, pero tener en cuenta que Ásatrú es una religión de hoy, para los hombres de hoy, y pensar más en el futuro que en el pasado. Si Ásatrú no sirve para dar respuesta espiritual a los desafíos de los europeos de hoy, si se centra sólo en la nostalgia de un pasado idealizado, más que una religión se convertiría en una suerte de “arqueología de la fe” y desde luego no es esa la visión que yo creo que debería tenerse.

Eres miembro fundador del Folkvanger Kindred, explícanos qué objetivos tiene y qué trabajo estáis preparando.

Los miembros de Folkvanger Kindred somos de la zona de Andalucía Oriental, siendo la ciudad de Granada el epicentro, por así decirlo, donde nos conocimos. En su día formamos un kindred con otras personas que, con nuestros aciertos y nuestros errores, nos sirvió para aprender. Por circunstancias diversas aquel kindred dejó de existir pero nosotros seguimos manteniendo el contacto, celebrando festividades… Es por eso que los vínculos de hermandad ya estaban fuertemente afianzados entre nosotros y finalmente decidimos dar un paso al frente y formar un kindred nuevo, tomando en cuenta la experiencia que habíamos tenido y con una ilusión renovada. Por circunstancias laborales actualmente estamos separados, pero gracias a las nuevas tecnologías podemos mantener el contacto. Sin duda el principal objetivo que tiene el kindred es formar un buen grupo humano. La experiencia demuestra que cuando la hermandad se basa en principios sólidos y tienes un buen grupo de personas en cuanto a su calidad humana, el resto viene por añadidura. Es importante esto y es un consejo que le doy a cualquiera que quiera formar un kindred, que primero se asegure bien de conocer a las demás personas. En ocasiones nos precipitamos movidos por las ganas de crear algo, pero es importante estar seguros de que las personas con las que lo vamos a hacer son compatibles con nuestra forma de ser y tienen la misma visión que nosotros al respecto del Ásatrú. En segundo lugar, nuestro objetivo es aprender. Llevamos años siguiendo la religión Ásatrú, pero es mucho lo que todavía desconocemos. Formarse, leer, experimentar… y aprender juntos en definitiva es nuestro objetivo. Además, dentro de la visión folkish que tenemos, entendemos el Ásatrú con una dimensión social y comunitaria. La espiritualidad está presente en todos los aspectos de nuestra vida, no se reduce sólo a celebrar las festividades. Aspiramos a crear una hermandad sólida y capaz de tener impacto en la sociedad de muchas maneras, en el plano cultural, en la defensa del medio ambiente, a nivel social en la medida de lo que podamos… hay mucho por hacer.

Tu kindred pertenece a la entidad religiosa Alfrothul Asatru Folkish. ¿Qué te ha llevado a unirte a esta entidad religiosa? ¿Cuáles fueron los motivos?

Antes de pertenecer a Alfrothul pertenecí durante muchos años a otro grupo. Pero incluso estando en otro grupo, veía el trabajo de Alfrothul y me parecía admirable, era el espejo en el que me miraba y el modelo a seguir de lo que yo consideraba que debía de ser una comunidad Ásatrú. Creo que Alfrothul es el único grupo en España que tiene una visión folkish clara pero además transmitía una sensación de trabajo serio, alejado de polémicas en las redes sociales o de enfrentamientos, que por desgracia son demasiado frecuentes en los ambientes paganos. Por todo ello, cuando por diversas causas abandoné el grupo en el que estaba, supongo que el paso natural era acercarme a Alfrothul y una vez que conocí a las personas que lo forman tuve claro que era mi sitio. Lo cierto es que creo que fue la mejor decisión que pude tomar, pues lo que he visto desde dentro supera con creces mis expectativas en todos los aspectos. Creo que he aprendido más sobre Ásatrú en el tiempo que llevo dentro de Alfrothul que en todos los años anteriores. Creo que la visión folkish es la más acertada, el universalismo es incompatible con seguir una religión nativa y es una rémora del pensamiento universalista cristiano y del mundialismo y el marxismo cultural de nuestros días. Por otro lado, también es incompatible con los valores europeos de libertad y hospitalidad la visión supremacista y cercana a posiciones de odio y totalitarismo que tienen otros grupos. En ese sentido, Alfrothul tiene una visión sana y a nivel humano está formada por gente fantástica.

¿Cómo ves el futuro de Ásatrú y las religiones nativas europeas en España y Europa?

En otros países de Europa tienen un largo recorrido recuperando la vieja religión. En los países del norte el folclore ha permanecido muy vivo, en Islandia está documentado que hasta el siglo XIX se seguían haciendo ofrendas a Thor en las granjas y a día de hoy, la mayoría de la población cree en los elfos, los duendes… en Alemania durante el siglo XIX hubo un fuerte impulso de la mano del Romanticismo, el nacionalismo alemán y el movimiento völkish. Figuras como Wagner o Guido von List sin duda fueron fundamentales para la recuperación de la vieja tradición y los sitúan en un buen punto de partida. Lo mismo ocurre en Escandinavia y en cierto modo también ocurrió en Gran Bretaña y el mundo anglosajón. En Estados Unidos, Australia e Inglaterra se lleva potenciando el Odinismo o Ásatrú desde los años 60 y 70. Lo mismo ocurre en Islandia, donde se reconoce por primera vez una confesión Ásatrú por parte de un Estado soberano. En Europa del este también han tenido una fuerte tradición que se ha visto potenciada en los países eslavos y en los países bálticos sobre todo tras la caída de la URSS y del bloque soviético. En España, en cambio, estamos prácticamente en pañales en este sentido. No tenemos un líder histórico como puedan ser Else Christensen, Sveinbjörn Beinteinsson o Stephen McNallen. El peso del catolicismo ha sido brutal en nuestro país, y en el siglo XIX, mientras otros países componían himnos patrióticos, nuestros compositores hacían marchas de Semana Santa, mientras que en otros sitios indagaban en su folclore, en España se hizo bandera de lo moro y lo gitano como “pintoresco”. Esa imagen de la “España cañí” fue potenciada durante el Franquismo hasta la saciedad y esto, sumado a la censura de la dictadura y al “desierto cultural” en el que se convirtió España, no favoreció para nada la investigación en nuestras raíces espirituales. Sólo se comenzó a hacer en pequeños grupos de intelectuales en los años 60 y de manera muy tímida, yendo siempre a remolque de otros países en este sentido y sólo desde la década del 2000 nuestra fe fue reconocida por el Estado. Esto hace que esté todo prácticamente por hacer y tengamos por delante una gran empresa. Creo que el objetivo que debemos perseguir es a largo plazo, consolidar una comunidad pagana estable, colaborar con otros grupos religiosos nativos que tengan un trabajo serio y difundir la visión folkish, explicarla bien, y hacer que el Ásatrú sea conocido por la sociedad por encima de estereotipos o de clichés “vikingos”. Si conseguimos eso, otras generaciones podrán recoger el testigo y el Ásatrú crecerá, pero de lo contrario será una anécdota en la historia, así es que es una responsabilidad muy grande la que tenemos entre manos.

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Palabras finales

Agradecer a David por la entrevista y por todo el apoyo y la confianza que me ha dado desde antes incluso de entrar en Alfrothul. También mandar un saludo a toda la familia de Alfrothul, pues juntos trabajaremos por consolidar nuestra fe y crear una buena comunidad folkish en España, especialmente saludar a mis hermanos de Folkvanger Kindred, a pesar de que las circunstancias puedan separarnos por cuestiones de trabajo o de otro tipo, seguiremos aprendiendo juntos y apoyándonos los unos a los otros en este camino. Por último, dar las gracias a todos los seguidores de Renacimiento Gótico y animar a todos aquellos interesados en el Ásatrú o en las viejas religiones nativas europeas en general en que sigan profundizando y buscando su camino, desde una visión equilibrada y constructiva, pensando en positivo y centrándose en el amor por su cultura y no el rechazo o el odio hacia nadie. Que los dioses nos ayuden.

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Asatrú Conectando con nuestras raíces
y nuestro camino nativo…

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Acerca de David Wolfheart

Soy un seguidor de la religión Asatrú desde hace varios años. Fundador, presidente y Goði (sacerdote) de la entidad religiosa reconocida por el estado Alfrothul Asatrú Folkish. Este es un grupo Asatrú de tierras catalanas, en el cual se practican ceremonias y ritos. Llevo varios años trabajando y escribiendo en webs, artículos y otros muchos trabajos relacionados con Asatrú. Anteriormente fundé la Asociación Cultural “Antigua Tradición Nórdica Alfrothul”, y soy miembro en Europa de la Asatrú Folk Assembly, para la que trabajo y represento desde hace varios años, en el sur de Europa. Este año he publicado el libro Asatrú - La llamada de los dioses del norte, este es el primer libro para la practica de Asatrú, una guía de blots y rituales Asatrú. Este es mi blog de Asatrú – Reflexiones de una religión nativa europea en el mundo moderno, para dar a conocer está religión y tradición a todo aquel que desee acercarse, y tenga curiosidad por esta fascinante religión nativa europea. Asatru en estos tiempos de cambios, está aumentando. Los propios pueblos de ascendencia europea, oyen la llamada de los dioses del norte y están despertando para ocupar su destino. Llegan días maravillosos, en los que volvemos a conectar con nuestras raíces y con lo que somos.

Publicado el octubre 14, 2016 en Blog. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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