Espiritualidad Europea y universalismo

ESPIRITUALIDAD NATIVA Y UNIVERSALISMO por Jose M. Visigodo

UNIVERSALISMO Y GLOBALIZACIÓN

Vivimos en un mundo dominado por el pensamiento único y en el que se trata de imponer una cultura global para todos los pueblos de la Tierra. La Globalización es la fase final de un proceso que se inicia hace muchos siglos y tiene como objetivo final la disolución de todas las culturas y la siniestra instauración de una humanidad monocolor, uniforme, gris y totalmente desconectada de sus raíces. Las ideologías que dominan en nuestro tiempo son de carácter universalista, como si la manera de ser, sentir y pensar de todos los pueblos fuese la misma. Quieren que hablemos la misma lengua, vistamos la misma ropa, escuchemos la misma música, comamos la misma comida… pretenden acabar con el sentido de comunidad en pos del individualismo con el objeto de que los seres humanos estemos solos, perdidos, que seamos un número más. Seamos clientes, consumidores, votantes, usuarios, empleados, espectadores, audiencia… pero no seamos personas.

Como es natural somos muchos los que no estamos de acuerdo con ese mundo, con esa nefasta perspectiva de futuro. Los que buscamos nuestra propia identidad, los que buceamos en nuestras raíces y sentimos la llamada de nuestros antepasados en todos los aspectos, tarde o temprano, acabamos sintiendo la necesidad de buscar respuestas espirituales que no encontramos en los sistemas de creencias universalistas que dominan el pensamiento de nuestra sociedad en los últimos tiempos. Esa mirada, la mirada identitaria de las personas que se niegan a navegar en medio de un océano global y que se sienten parte de un pueblo, de una cultura y están orgullosas de su legado, es la mirada folkish o popular, frente a la mirada universalista. A ese sentimiento de amor propio, el pensamiento dominante lo llama odio, lo demoniza, pues si todo el mundo sintiese amor por su identidad el funesto mundo gris y amorfo que han diseñado no se llevaría a cabo y en lugar de una humanidad homogénea lista para la esclavitud, tendríamos una humanidad diversa formada por multitud de pueblos libres.

ORIGEN DEL MONOTEÍSMO

En todas las creencias nativas existe la concepción de que los Poderes Sagrados son muchos y variados. En base a esa intuición natural que tenemos los seres humanos, cada cultura, cada pueblo, ha elaborado su idea sobre la divinidad y ha creado sus propios dioses, diferentes a los del resto de pueblos aunque puedan tener atributos similares. Cada pueblo ha creado sus mitos, instrumento usado para transmitir sus valores de generación en generación y el politeísmo reflejado en ellos es un reflejo de su misma sociedad, plural, diversa y llena de matices.

El monoteísmo, en cambio, surge para justificar la dominación política, la tiranía. Siempre al abrigo de un gobierno despótico, la idea de un dios único, todopoderoso y omnipresente que lo controla todo, lo domina todo y está por encima de todo, ha surgido en el imaginario colectivo en civilizaciones que se encontraban en decadencia. Cuando el poder coercitivo del Estado basado en el monopolio de la violencia se debilita, es necesario desarrollar una ideología totalitaria que sirva como justificación de su dominio.

El monoteísmo es esta ideología totalitaria, que además es ajena a la tradición europea, nace en Oriente. En Egipto el faraón Amenofis IV instaura el culto a Atón, el dios solar, como dios único y trata de desterrar al resto de dioses tradicionales. La tentativa fracasará pero servirá de modelo para la creación del judaísmo entre sus vecinos hebreos. En Persia el monoteísmo surge de la mano Zoroastro y su influencia también será muy importante en la conformación del monoteísmo judío.

Cuando el Imperio Romano estaba entrando en una lenta pero imparable decadencia, los usos tradicionales republicanos de la cultura romana, comunes a otros pueblos europeos, fueron abandonados poco a poco en beneficio de la influencia oriental. Esto se vio en todos los aspectos, desde el político, cuando el Emperador dejó de ser considerado el Primer Ciudadano para ser considerado un poder divino, hasta el cultural y también se notó de forma palpable en el religioso, con la importación de varias divinidades orientales. La deriva hacia el monoteísmo se había iniciado en Roma paralela a la deriva hacia la tiranía política, primero con el culto al Divino Augusto y más tarde con el intento del emperador Heliogábalo de implantar el culto monoteísta al dios solar Helios, a la manera de lo sucedido con Atón en Egipto. La adopción del cristianismo como religión oficial fue tan solo la culminación de este proceso y se produce en un momento de decadencia total de Roma.

ORIGEN DEL MONOTEÍSMO ABRAHÁMICO

Los monoteísmos abrahámicos son hoy en día las formas de religiosidad más extendidas del planeta. El primero de esos monoteísmos es el judaísmo. Conviene diferenciar, llegados a este punto, varios conceptos que suelen usarse de manera indistinta de forma errónea: semitas, hebreos, judíos y sionistas. Los semitas son un conjunto de pueblos del Próximo Oriente entre los que destacan los árabes, los caldeos, los asirios o los cananeos, llamados púnicos o fenicios en los textos antiguos. Los hebreos son uno de estos pueblos, concretamente son un pueblo nómada organizado socialmente en tribus que tiene su origen en Mesopotamia y que se dedicará fundamentalmente al pastoreo hasta asentarse en la zona del levante, la tierra de Canaán, donde se harán sedentarias.

Los hebreos adoraban a los dioses de la religión tradicional cananea, es decir, eran politeístas partiendo del primitivo culto a los espíritus de los antepasados o elohim, destacando la diosa madre Asherah como una de las divinidad principales. El dios cananeo de la montaña, Yavhé, se convirtió en el dios nacional de los hebreos y con el tiempo se produjo una monolatría, es decir, los hebreos creían en muchos dioses pero sólo le rendían culto a su dios nacional. Este culto se intensificó cuando Israel, el país de los hebreos, fue conquistado por babilonios y asirios y las élites hebreas fueron deportadas a Babilonia. Hablar su lengua hebrea y mantener su culto a Yavhé era una forma de mantener su identidad y es en esta época de destierro en la que se escribe la Biblia. Este culto de monolatría a Yavhé que podemos llamar yavismo fue evolucionando poco a poco hacia el monoteísmo.

En el siglo VI a.C., una vez retornan a Israel los hebreos, se producen las reformas sociales de los profetas Nehemías y Esdras, fijándose un nuevo dogma social monoteísta que se impuso por la fuerza. Este monoteísmo es el judaísmo y aquellos hebreos que no lo aceptaron fueron perseguidos. El judaísmo es pues una religión que, posteriormente, será adoptada en bloque por otros pueblos como los jázaros (de donde descienden los judíos askenazis) o tribus etíopes o norteafricanas. Por lo tanto, los únicos judíos actuales que descienden de los hebreos son los mizrahim.

La nación judía se basa en una religión y en torno a esta idea surge en el siglo XIX un nacionalismo, el sionismo, que sirve como legitimación para la creación de un Estado judío. Pero no existe una raza judía ni una etnia judía, ya que diversas etnias (askenazis, sefardíes, mizrahim o judíos etíopes) profesan la religión judía. Incluso existe un intento de reconstrucción del antiguo politeísmo hebreo en la actualidad, el judeo-paganismo o Jewichería.

El judaísmo se dividía en diversas ramas, llamadas sectas o herejías, palabras que inicialmente no tenían ninguna connotación peyorativa. Las principales sectas eran los fariseos, los saduceos, los macabeos y los esenios, pero existían multitud de sectas y corrientes más, sobre todo en torno al siglo I de la Era Común. Una de esas sectas eran los bautistas, liderada por Juan el Bautista. Uno de los discípulos de Juan el Bautista era Yeshua ben Yosef, Jesús de Nazaret, que se separó del grupo de los bautistas para formar el suyo propio, el de los nazarenos. Jesús de Nazaret fue ejecutado por las autoridades romanas a instancias del Sanedrín por ser un agitador social que no estaba bien visto por las élites judías.

En vida de Jesús de Nazaret, este no pretendió otra cosa que ser un profeta judío, un reformador dentro de su pueblo. Su movimiento hubiera sido una anécdota en la Historia sino fuera por la labor que llevó acabo Pablo de Tarso. Pablo de Tarso es el verdadero creador del cristianismo, la doctrina cristiana tiene más de Pablo de Tarso que de Jesús de Nazaret. Pablo de Tarso difundió la idea de que Jesús de Nazaret había resucitado y que había muerto en la cruz para salvar a la humanidad, no sólo al pueblo judío. La secta de los nazarenos adoptó la concepción neoplatónica del alma e identificó al dios cananeo de la montaña, Yavhé, con el Dios Padre indoeuropeo, Dyeus Pthr, arquetipo común en todas las expresiones de la espiritualidad europea. Fue en el mundo griego que esta secta judía da el salto y pretende ser una religión universal, adoptando la moral estoica y la liturgia romana. Los Evangelios serán escritos en griego, no en hebreo. Pablo de Tarso tiene la intención de crear una religión imperial para toda la humanidad. Con en la espiritualidad griega no se entiende lo que es un Mesías, se asocia a Jesús de Nazaret con un semi-dios, como Hércules (siendo de hecho representado igual que a Hércules en las representaciones paleocristianas).

La palabra hebrea Mashiaj, Mesías, es traducida en griego como Χριστός, ungido de Dios, Cristo. Nace así el cristianismo, religión universal que se opone a la concepción étnica que hasta ese momento había tenido la religión. Los diversos pueblos bajo el imperium de Roma habían conservado sus diferentes religiones pero cuando el cristianismo se convierte en la religión oficial del Imperio está será impuesta a todos los ciudadanos del mismo. Unos siglos más tarde, en Arabia, el profeta Muhammad instaura otra forma de monoteísmo universalista, el islam. Al igual que el cristianismo, el islam nace como un proyecto político, como la ideología que debía unificar las tribus árabes y que sirvió para construir un imperio que alcanzó desde la Península Ibérica hasta la India. El islam barrió la vieja religión tribal árabe y arrasó con los más de trescientos dioses a los que se les rendía culto, asociando al dios judío con el dios principal de La Meca, el Creador Allah-Taala, del mismo modo que en Europa se asoció al Dios Padre de los europeos, Dyeus. Por eso los musulmanes llaman al dios único Alá y los cristianos Dios, pero se trata en ambos casos de una asociación del dios nacional hebreo con el dios principal de su panteón, desvirtuando así su religiosidad nativa.

¿ODINISMO / ASATRU UNIVERSALISTA?

Después de 1600 años de predominio del cristianismo en Europa, las viejas tradiciones pervivieron en el folclore y bajo el barniz de la cristianización. En el siglo XIX, dentro del movimiento romántico, surgen corrientes que abogan por recuperar las viejas tradiciones aunque con la lógica dificultad que entraña esto después de tantos siglos. El proceso de búsqueda y restauración de la vieja religión europea fue algo difícil y muchos se perdieron en medio de un mar de corrientes esotéricas de la época. En el siglo XX es cuando queda más o menos fijada la religión que hoy llamamos Odinismo o Ásatrú, la religión nativa germánica que es una expresión entre otras de la vieja religión europea.

Sin embargo en el siglo XIX y XX los hijos de Europa se encontraban ya dispersos por todo el planeta, hasta nuestros días. Es por esto que recuperar la vieja espiritualidad requiere de mucho estudio y de cuidarse de no “contaminarla” con otros elementos. Algunas corrientes que se dicen odinistas en la actualidad han adoptado una postura universalista, mezclando de manera ecléctica elementos que nada tienen que ver con la tradición europea, ¿es posible ser odinista y universalista?

La respuesta es un rotundo no. Ser odinista y universalista es un oxímoron, una contradicción tal como declararse religioso y al mismo tiempo ateo. La concepción universalista que muchos tienen es un lastre del cristianismo que durante siglos ha dominado la cosmovisión de los europeos, y de las ideologías salvíficas que le han sucedido como principales agentes conformadores de la mentalidad y que nos han llevado a la Globalización actual.

La palabra inglesa heathen que se traduce como pagano pero que siendo más correctos viene a significar algo así como “persona que no conoce a Dios” (al dios judeocristiano, se entiende), deriva del inglés antiguo hæðen y del nórdico antiguo heiðinn, palabras que proceden del gótico haiþno, que aparece en la Biblia de Ulfilas como traducción de gentil. Haiþno deriva del griego ethnos, que puede traducirse como nación o pueblo, de donde surge la palabra etnia. La palabra en castellano, gentil, es usada como sinónimo del hebreo goy, que significa nación, es decir, los que no pertenecen al pueblo judío. Gentil procede del latín gēns, de donde deriva la palabra gente, significando lo mismo, linaje, estirpe, raza o pueblo.

Por el contrario la palabra católico procede del griego καθολικός, katholikós, que quiere decir “universal” o “que comprende todo”. Se trata pues de dos posturas totalmente contrarias, o se tiene una espiritualidad nativa, étnica, o se tiene una concepción del mundo universalista, es decir, católica. No se pueden tener las dos concepciones a la vez.

Cada persona ha de buscar su identidad étnica y su espiritualidad nativa en su propia cultura. Que haya personas de procedencia no europea que se consideran odinistas es fruto de que no se ha hecho una labor lo suficientemente exhaustiva de introspección, estudio y búsqueda espiritual. La cultura europea no es superior a otras, cada pueblo ha creado su propia cultura a lo largo de miles de años y ha desarrollado su religiosidad y su forma de ver el mundo. Del mismo modo que no hay una lengua superior a otra ni una lengua que pueda ser “verdadera” frente a otras que sean “falsas”, con la religión ocurre lo mismo. Cada persona debe mirar en su interior y buscar sus raíces, sean nativas americanas prehispánicas, africanas o de cualquier etnia o raza a la que pertenezcan. El odinismo, junto con otras, es una expresión del alma europea, de nuestro espíritu como pueblo. No es válida para personas cuya alma, cultura y concepción del mundo es diferente a la nuestra, del mismo modo que las religiones foráneas no son válidas para los europeos.

Todo el mundo es libre de seguir el camino espiritual que considere oportuno, de tener la visión que considere más conveniente acerca de su fe pero ¿por qué despreciar a los propios ancestros siguiendo una forma de religiosidad totalmente ajena? La diversidad de creencias, culturas y tradiciones es lo que enriquece a la especie humana frente al universalismo que nos presenta un mundo homogéneo, gris y sin alma.

Jose M. Visigodo (Renacimiento Gótico / Clan Fauces de Tormenta)

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Acerca de David Wolfheart

Soy un seguidor de la religión Asatrú desde hace varios años. Fundador, presidente y Goði (sacerdote) de la entidad religiosa reconocida por el estado Alfrothul Asatrú Folkish. Este es un grupo Asatrú de tierras catalanas, en el cual se practican ceremonias y ritos. Llevo varios años trabajando y escribiendo en webs, artículos y otros muchos trabajos relacionados con Asatrú. Anteriormente fundé la Asociación Cultural “Antigua Tradición Nórdica Alfrothul”, y soy miembro en Europa de la Asatrú Folk Assembly, para la que trabajo y represento desde hace varios años, en el sur de Europa. Este año he publicado el libro Asatrú - La llamada de los dioses del norte, este es el primer libro para la practica de Asatrú, una guía de blots y rituales Asatrú. Este es mi blog de Asatrú – Reflexiones de una religión nativa europea en el mundo moderno, para dar a conocer está religión y tradición a todo aquel que desee acercarse, y tenga curiosidad por esta fascinante religión nativa europea. Asatru en estos tiempos de cambios, está aumentando. Los propios pueblos de ascendencia europea, oyen la llamada de los dioses del norte y están despertando para ocupar su destino. Llegan días maravillosos, en los que volvemos a conectar con nuestras raíces y con lo que somos.

Publicado el enero 13, 2016 en Blog. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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