Los vikingos en la península ibérica

Los vikingos en la península ibérica~ Por vanessavalkyria

Es en esta época cuando se dan las incursiones vikingas o normandas que, además
Hace siglos, entre el 31 de julio y el 1 de agosto del 844, una expedición danesa se aventuró más allá del canal de la Mancha, hacia la península Ibérica. Su objetivo era saquear las aldeas costeras, conocer el potencial del naciente y casi desconocido para ellos reino de Asturias y sobre todo alcanzar la legendaria Córdoba, la ciudad más rica y populosa de occidente. Ninguna otra ciudad en la Europa de la época podía compararse con la riqueza y lujos de Córdoba.
Los vikingos es muy posible que conocieran el norte de la península gracias a sus mercaderes, fueron magníficos guerreros, espléndidos navegantes; pero eran aún mejores como comerciantes. Sin embargo en el 844 el Mediterráneo era para los vikingos un mar casi de leyenda, de cielo azul brillante, civilizaciones antiguas y tesoros de cuento.
Como casi todas las crónicas contemporáneas a las incursiones son musulmanas, poco o nada les importaban las costas de la cristiana Asturias, y acaso dicen algo de Galicia, en incursiones posteriores (858, 861) de los Madjus. Los Al-Magos de las crónicas de Al-Andalus volverían en el 966 y 971, incluso en el 1024 arrasarían la gallega Tuy.
Pero si quereis un dato interesante sobre los ataques a Oviedo he encontrado esto:
(…)en una fortaleza mandada construir por Alfonso III (866-910) para proteger a Oviedo , hay una inscripción que donde se lee “Caventes, quod absit, dum navalis gentilitas piratico solent exercitu properare, ne videatur aliquid depirire etc.” que para los q tienen la misma idea de latín que yo
dice “Estad alerta, alejaos cuando las naves de los piratas paganos tienen por costumbre hacer incursiones, procurando que nadie perezca”.
Inscripción de Alfonso III de Asturies, situada en la entrada de la Capilla del Rey Casto. Catedral de Oviedo/Uviéu. El texto comentado arriba comienza al final de la sexta linea “Caventes quod” (Click para ampliar) N. del E.
Los vikingos que llegaron a Asturias venían de la desembocadura del Garona, uno de tantos cuarteles de invierno para estos belicosos nordicos (por poner un ejemplo, acababan de arrasar Rouen, o degollar en Nantes al obispo y sus fieles en la catedral).
Los que saquearon la costa de Gijón que comentamos desembarcaron en la torre de Hércules (Farum Brigantium) y allí el rey Ramiro I los frenó enviando suficientes tropas para ello, quemándoles 70 barcos. Des allí bajaron a perpetrar las conocidas correrías por Al-Andalus.
Llegados a este punto me pregunto: si el gobernador musulman de Lisboa, Wahh-Allah Ibn-Hazm avisó a Córdoba del avistamiento de 54 bajeles y otros tantos barcos, y en Sevilla entraron con “…cerca de 80 bajeles, cubriéndose el mar de pájaros de color de sangre, llenáronse los corazones de los hombres de temores y angustias.” tras pasar por Lisboa, Cádiz y la provincia Sidona, y argumentar que recibían constantes refuerzos… ¿de cuantas naves y hombres disponía esta expedición? ¿estaría planeada desde Aquitania o fue fruto del azar este periplo?
En cuanto a las invasiones del 858-861, disponemos de unas escuetas crónicas cristianas contemporáneas a los ataques:
Crónica de Albelda
Bajo el reinado de Ordoño I, los normandos aparecieron por segunda vez en las costas de Galicia, pero fueron destrozados por el conde Pedro.
Sebastián de Salamanca
En aquel tiempo los piratas normandos aparecieron por segunda vez en nuestras costas; después arribaron a Hispania (denominaban así a la España musulmana) y matando, quemando y saqueando, asolaron todas las costas de este país. Atravesando en seguida el estrecho se apoderaron de Nachor, ciudad de la Mauritania (era una villa del Riff a 11 leguas del cabo Tres Forcas, luego llamada Mezzemma), donde mataron un gran número de musulmanes. Después de esto atacaron y despoblaron las islas de Mallorca, Formentera y Menorca. Por último fueron a Grecia y después en una expedición de tres años, se volvieron a su patria.
Los musulmanes por su parte lo vieron así:
Ibn-Adhari
En el año 245 (8 de abril 859-27 de marzo de 860) los Madjus se presentaron en las costas de Occidente con 62 buques; pero las encontraron muy bien custodiadas porque los barcos musulmanes hacían el crucero desde la frontera de la costa francesa (tratase aquí de las costas orientales de España) hasta las del lado de Galicia en el extremo occidental. Dos de sus buques se adelantaron; pero, perseguidos por los bajeles que guardaban la costa, fueron capturados en un puerto de la provincia de Beja. Allí se encontró oro, plata, prisioneros y municiones; los demás buques avanzaron costeando y llegaron a la embocadura del río de Sevilla; entonces el emir Mohamed dió orden al ejército de ponerse en marcha y llamó a las armas para que se enganchasen bajo las banderas del hadjib Isa-Ibn-Hasan.
Los Madjus, abandonando la embocadura del río de Sevilla, fueron a Algeciras de la que se apoderaron incendiando su mezquita principal; luego pasaron al Africa y despojaron a sus poseedores, hecho lo cual, volvieron hacia la costa de España y, desembarcando en la de Todmir, avanzaron hasta la fortaleza de Orihuela; después fueron a Francia, donde pasaron el invierno. Allí cogieron multitud de cautivos, apoderandose de mucho dinero y haciéndose dueños de una ciudad en la que fijaron su residencia y que aún lleva su nombre. Retornaron enseguida hacia la costa de España, pero habían perdido ya más de cuarenta buques, y en el combate con la escuadra del emir Mohammed, en la costa de Sidona, perdieron otros dos, cargados de riquezas. Los otros buques continuaron su marcha.
Al hilo del supuesto colaboracionismo entre vikingos (normandos, noruegos, daneses…) y los reinos cristianos peninsulares de los siglos X, XI y XII, existe un dato curioso que pueda refutarlo. Este no es otro que la entrada de los nórdicos en los contingentes cruzados. Así pues, como forma de expiar su pecaminoso y pagano pasado, acreditarse ante sus vecinos cristianos, los pueblos nórdicos se lanzan en pos del sarraceno, y al llegar a las costas Hispanas, en muchas ocasiones no hacen distinción entre Al-Andalus y los reinos del norte. Es por lo que estos piratas noruegos y sobre todo británicos (entendiendo como tales a los descendientes nórdicos asentados en las islas que forman hoy el Reino Unido, a los que la historia compostelana denomina directamente “Anglici vel normanigenae” y en el 1111 “anglici piratae”), combaten al infiel nada más avistar los Picos de Europa y sobre todo Finisterre, pues es Galicia el reino que más sufre estos saqueos que datan ahora del 1050 y se prolongan hasta mediados del siglo XII. Por poner un ejemplo, en una carta fechada en 1112 dirigida al obispo Nastius de Tuy (encargado de la diócesis a partir del 916, cuando las fuentes no comentan ninguna incursión), hubo de retirarse al claustro de Labrugia, a causa de las correrías normandas.
Un autor citado por Maccari describe las islas británicas de esta forma: “Al norte de Cádiz se hallan las islas afortunadas con gran número de ciudades y aldeas, de allí proviene el pueblo llamado de los Madjus, cuya religión es la cristiana; Bretaña es la principal de estas islas y se encuentra y se encuentra situada en medio del océano, al norte de España; en ella no hay montañas ni ríos, y sus habitantes tienen que recurrir al agua llovediza para beber y humedecer sus campos”. Este dato tan curioso tiene como explicación, que estos normanigenae forman parte de los pequeños estados del norte de Escocia, Hébridas, Limerick, Waterford o Dublín que subsistían mucho tiempo después de la conquista de Guillermo, y precisamente en las islas Orcadas, de las 60 islas solo 20 estan habitadas, todas carecen de ríos y casi de rocas, formadas por brezales y mantos de pasto, en donde es difícil avistar un árbol.
Precisamente en las islas Orcadas, los noruegos que no se amoldaron al cristianismo se acantonaron con sus escandinavas costumbres y el rey de Noruega solo mandaba de nombre, pagando simbólicos iarl al monarca y sin embargo, equipando escuadras que ponían proa al sur. Así de la isla de Saltes (próxima a Huelva, Chaltich para los árabes) el geógrafo Edrisi escribió: “los Madjus se apoderaron en muchas ocasiones de esta isla, y sus habitantes cada vez que oían decir que los madjus volvían, se apresuraban a emprender la huida y abandonar la isla”. (Esta isla fue luego en el siglo XII paradójicamente base de corsarios musulmanes que saqueaban la costa gallega).
Las cruzadas por tanto trajeron a nuestras costas normandos con “carta de libertad” para asolar todo territorio infiel de camino a Tierra Santa. Así el rey noruego Sigurd Jorsalafari (el que ha estado en Jerusalén), en el año 1107 se hizo a la mar en pos de tierras paganas con 60 bajeles, tras oir los fastos relatos de los noruegos que volvían de las cruzadas: las maravillas de Constantinopla, los regalos que el emperador de Bizancio hacía a su guardia normanda… Invernaron en la Inglaterra de Enrique I, hijo de Guillermo el Conquistador, que les dio magnífica acogida. En primavera llegaron a Galicia, la Jacobsland de las sagas. En tierra de Santiago, y sin prisa por llegar a su destino, invernaron. El gobernador del distrito donde se asentaron se comprometió a proveerles por su dinero de víveres, pero después de Navidad falto a la promesa, lo que empujó a Sigurd a atacar el castillo del gobernador (se especuló con que fuera Santiago de Compostela, pero la Historia Compostelana nada dice de ello), el cual con pocas tropas con las que defenderse huyó. Sigur saqueó el castillo, claro, y se lo llevó a sus barcos (el botín).
Siguieron al sur, encontrándose piratas (vikingos dicen las sagas, pero sarracenos) a los que quitaron ocho naves y atacaron Cintra, donde pasó a cuchillo a sus defensores pues “no querían abrazar el cristianismo”. Después le toco el turno a Lisboa (“donde la mitad es cristiana y la mitad infiel”) y se retiró a Alcaçer do Sal (Alkassa en la saga) que saqueó y mató a todo el que no pudo huir. Siguió hacia el estrecho luchando en el mar contra más piratas y llegaron a Formentera. La toma de la isla, plagada de piratas sarracenos no tiene desperdicio: las riquezas de los bandidos estaban en una cueva en una roca de difícil acceso y amurallada. Los musulmanes lanzaron una lluvia de flechas sobre los codiciosos noruegos y se burlaron de ellos mostrándoles el oro que guardaban. El ingenio se avivó y por medio de un sistema de cuerdas y poleas lograron hacer descender varios botes cargados de noruegos por encima de la muralla desde la roca, asaetando y arrojando piedras sobre los defensores, que no tuvieron otro remedio que huir al segundo cerco de murallas, a la entrada de la cueva. Sigurd al mando colocó leña y acabó con la resistencia musulmana, abrasada o asfixiada, y capturando uno de los tesoros más grandes que vieran sus ojos. Después de otras andanzas por Ibiza y Menorca, marchó a Sicilia y de allí a Tierra Santa. (Este “bello” relato es de la Saga Sigur bar jorsala fara “Formanna Sögur”).
En el 1111, en Jacobsland, el autor de la Historia Compostelana (L. 1c.76) suministra curiosos pormenores de los cronistas de la época. Cuando la guerra civil asolaba Castilla, León y Galicia, reinos de Urraca y su hijo en contra de su marido Alfonso el Batallador, rey de Aragón, los nobles se dividieron en ambos bandos. En el bando de Alfonso militaban dos señores gallegos, Pelayo Godesteiz y Rabinat Núñez. Urraca encargó al obispo de Compostela que les quitase sus castillos por lo que los gallegos no tuvieron más remedio que tomar a su servicio a: “Piratas, que venían del lado de Inglaterra e iban a Jerusalén, gentes sin ninguna piedad (nullus pietatis melle condita), esperando ponerse en estado de asolar con su ayuda el interior de las tierras y las costas. Los ingleses hicieron de improviso una correría por la costa, degollaron a los unos, despojaron a los otros de todo cuanto poseían y, como si hubiesen sido moabitas (sarracenos) obligaron a muchos cargados de cadenas a pagar su rescate, y aún no paró en esto pues nos quedan por decir cosas que harán estremecer de horror: ciegos de codicia violaron las iglesias, se apoderaron sacrílegamente de los objetos sagrados y de las personas que encontraron en ellas”.
Santiago apostol tuvo que castigarles por ello suponemos, pues la armada del obispo que iba en pos de un castillo costero perteneciente a los enemigos de Urraca, los encontró en plena destrucción de una iglesia y acarreando el botín a los barcos. Tras quitarles tres buques y haciendo gran cantidad de prisioneros, los gallegos continuaron su marcha. El obispo Diego Gelmírez al parecer se apiadó de ellos y dirigiéndose a sus marineros cedió su parte de botín para liberar a los sacrílegos con la promesa de que no hicieran ese pillaje en países cristianos. Estos vikingos sin duda vendrían de las Orcadas, cuyos habitantes eran cristianos solo de nombre y se aventura como Hakon Paalsson (hijo de Pablo) el jefe de la expedición, poseedor de la mitad de las Orcadas que para conseguir la otra mitad en manos de su primo hermano Magnus, no dudó en por engaños reunirse con él en una iglesia y allí asesinarlo atrozmente. Las profecías paganas que en Suecia le hicieron y que le veían rey de las Orcadas se cumplieron, y le auguraron también un largo viaje al Mediodía, que cumplió con esta pasadita por Galicia, Roma, Lugares Santos y Jerusalem. Las fechas lo sitúan muy cerca, las inexactas de las sagas Orkneyinga saga y Magnus helga saga, con la muerte de Magnus en Torfinn hacia el 1104 o el 1110 y años después marcharía a Tierra Santa. El asalto a Galicia fué en el 1111

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Acerca de David Wolfheart

Soy un seguidor de la religión Asatrú desde hace varios años. Fundador, presidente y Goði (sacerdote) de la entidad religiosa reconocida por el estado Alfrothul Asatrú Folkish. Este es un grupo Asatrú de tierras catalanas, en el cual se practican ceremonias y ritos. Llevo varios años trabajando y escribiendo en webs, artículos y otros muchos trabajos relacionados con Asatrú. Anteriormente fundé la Asociación Cultural “Antigua Tradición Nórdica Alfrothul”, y soy miembro en Europa de la Asatrú Folk Assembly, para la que trabajo y represento desde hace varios años, en el sur de Europa. Este año he publicado el libro Asatrú - La llamada de los dioses del norte, este es el primer libro para la practica de Asatrú, una guía de blots y rituales Asatrú. Este es mi blog de Asatrú – Reflexiones de una religión nativa europea en el mundo moderno, para dar a conocer está religión y tradición a todo aquel que desee acercarse, y tenga curiosidad por esta fascinante religión nativa europea. Asatru en estos tiempos de cambios, está aumentando. Los propios pueblos de ascendencia europea, oyen la llamada de los dioses del norte y están despertando para ocupar su destino. Llegan días maravillosos, en los que volvemos a conectar con nuestras raíces y con lo que somos.

Publicado el octubre 22, 2014 en Articulos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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